Cuesta de San Antonio, 13 · Albaicín Bajo
Alma de Taracea
y Eco de Leyenda
El antiguo taller artesano del Albaicín bajo que sirvió de refugio secreto a Camarón de la Isla y de eco silencioso a la inspiración de Lorca.

El Taller / Cueva de la Taracea
En pleno siglo XX, la Cuesta de San Antonio, 13 albergó un taller gremial de taracea granadina: el arte de la incrustación geométrica de maderas nobles, nácar y hueso que se transmitió generación tras generación en los barrios altos de Granada. El inmueble unía la planta baja —espacio de trabajo con banco, sierras y prensas— con una estancia posterior tallada directamente en la roca de la colina del Albaicín, aprovechando la temperatura constante de la cueva natural para curar las piezas y almacenar las maderas. Aquí no se decoraba: aquí se construía identidad andalusí, pieza a pieza.
El Refugio Secreto de Camarón
La memoria oral del Albaicín bajo conserva un recuerdo íntimo: en los años 70, José Monge Cruz —Camarón de la Isla— buscaba en esta cueva un lugar donde la prensa no lo encontrara. Vecinos y artesanos recuerdan escapadas informales, guitarras al fondo del taller, cantes por soleá al calor de la roca. No hay carteles ni placas: es la historia oral la que sostiene la leyenda de que aquí, entre serrín de nogal y aroma de nácar, el cantaor recuperaba el silencio antes de volver al escenario.
Lorca y La Leyenda del Tiempo (1979)
La conexión mística con Federico García Lorca desembocó en 1979 en 'La leyenda del tiempo', el álbum que cambió la historia del flamenco. Camarón puso voz a poemas del granadino —'Nana del caballo grande', 'Romance de la luna, luna', 'La leyenda del tiempo'— fundiendo el cante jondo con la vanguardia. Escuchar hoy esos temas dentro de la cueva del Albaicín no es casual: es cerrar un círculo entre la tierra que inspiró a Lorca, la voz que lo cantó y la piedra que lo escuchó.
El Confort de Hoy
Camarón Suite ha evolucionado preservando el duende original. La cueva mantiene su piedra tallada, sus arcos y su temperatura natural, ahora complementada con aerotermia con suelo radiante y refrescante (frío/calor), Wi-Fi de fibra, cocina de diseño totalmente equipada y entrada autónoma mediante cerradura inteligente Nuki. El resultado es un refugio de lujo industrial: silencioso, bioclimático y respetuoso con la memoria del taller de taracea que lo vio nacer.
Duerme donde vivió la leyenda
Reserva tu noche en la cueva del Albaicín bajo
Un refugio único donde la taracea, el cante jondo y el confort bioclimático conviven en el mismo silencio de piedra.
